sábado, 10 de enero de 2015

Sed


Oro que emanas del manantial profundo de mi alma,

fluye eternamente señalándome el camino dorado,

del suave sentir matizado de segundos.

 

Renace el cuerpo lleno de experiencia en cuerpo,

altivo susurrándome universos infinitos de vida.

Deja tu polen sacudirse en mí,

germinando  alegrías ocultas.

 

Cual remolino de dicha en mi horizonte marino

anido en los más altos de tu mirada,

ocultándome en tu oscura sombra.

 

Enlazando  mis cabellos a tu cálida voz,

que fluye y se estremece con el latir,

inquieto de mi corazón.



 
Como enjambre que mueve la miel de tu lecho.
en un ardiente verano
sedienta de ilusión.
 
 



ALMA CALLADA



Cuantas veces te revolcaras

en el fango,

Susurrando  fantasmas que cabalgan

sin rostro hacia ti,

deja de torturar tu alma por una gota

de vida ,vuela libre sin ilusiones que aten,

sin imágenes que duelan.

Calma tu tempestad  bebiendo olvido

y sueña que eres piedra convertida

en polvo.

No malgastes tú a liento en dicha no vertida,

se huracán que gime en su espiral,

sin olvidar que eres sólo viento y agua

rasgando  mentiras.

¡ Clamando al sol  su eterna verdad!

 

CRUEL PLEGARIA



Suplico cual cruel plegaria…

¡ya no seas mármol frio que mata!

Si no gota de agua metamorfoseada

en herida sana,

y pregunto a tu alma…

¿Cuando levantaras tus ojos hacia mí?

 

Luz profana dilúyete en mí,

eternamente me arrastro ante tu

voz que emana silencio.

 

Tu esencia ya no forma la mía

y la tierra que pisas

ya no claman mis huellas heridas.



 
Soy el frio que dejas parada

en la orilla del polvo,

y duele la indiferencia que marchita

el deseo…¡Quiero ser lluvia de hoy!

 

Mi ayer se desvanece mientras el reloj,

seduce el pensar y la pregunta

resucita gimiendo…

¿Cuando levantaras tus ojos hacia mí?

Entre tus ramas aguardare

que tus pupilas se cobijen en mi latir

y silenciosa volveré a resurgir.

 

 

 

 


 

SÓLO…¡TALVEZ!



Me quiebro cual cristal

bañado en el soñar  cubierto de lamento.

La herida mordaz cala el alma roída

colgándose de la noche oscura.

Protegiendo a la pálida luna,

y el mar sordo une tu mirada a la mía,

la húmeda mañana besa la cálida tristeza,

de mi lento latir olvidado.

 

Mis raíces se vierten en tu memoria, pero

solo el viento equivocado responde

…¡que importa si eres feliz!

Si vieras mis entrañas escucharías

la verdad de mi alma y

sólo tal vez volverías a mí.

 

Cafe


CAFE

 

En un remolino de café se siembra mi vida

cada sorbo que bebo seduce a la desdicha.

Su color sombra se vuelve mi amigo,

emanando aire sin brisa.

 

Vierto sus granos a la luna sin  pena

y se refugia el aullido herido

de un alma acompasada.

Que rasgo vez en mi razón que se ahoga

en el silencio más efímero.



 
Amargo sabor que embriaga

mis sentidos, desbordando polvo de azúcar

en mi camino.


¡Dame tus labios esquivos!

Suavízalos tiñendo de rojo

el brillo oscuro de mi piel, para luego agitar el ramaje

incesante de este impío ser.

Cekestial


Una llamada seduce a la espera

nutriéndose de la triste esperanza,

pero la esencia tiene un cauce serpenteante.

 

Échese a rodar los dados celestiales,

historia atada y tormenta negra
 
 
que empuña restos de pétalos caídos.
 
La risa llora recuerdos marrones,
se agita la emoción y el sentir se hace vidrio.
¡Que corta!... ¡Que mata!
La magia de los labios se rompe
tiñendo de ambrosia tu nido.
La razón flota como viento
al llamado de un lento suspiro.
¡Palpita tiempo!...y ¡Baila solo mundo herido!
Deja que me cobije temblando con mi piel
manchándome con el velo del olvido,
mi sangre dulce fluye sal
y tu ausencia se matiza formando
un sólo sentido.
 
 

 

Versos de agua


Entre piedras y lirios marchan al galope

del triste silbido,… ¡una gota de lluvia!

Huyendo resbala y rueda entre peñascos,

gimiendo canticos eternos

de ansiada libertad.



 
El verde prado es su lecho,
que calcinada la cobija
se sumerge en el lodazal,
De remolinos sin formas
Suplicando a la tierra darle paz.
Aquellos versos de agua
sucumben en la quebrada de arena,
naciéndoles umbrales celestiales
de hojas sin sentir.
Agua y versos fusionan sus cuerpos
erupcionando perfumes llenos de jazmín.
Ampliando sus noches de luna herida.
clamando por la dicha que olvida y
la brisa que estalla suplicando por
el torpe renacer.