Tras la nieve que cubre mis días,
sigo aletargada encadenada a mi dicha.
El sol se aferra a mi cuerpo derrochando
Alondras que en raudo vuelo,
entonando notas suaves
convertidas en féculas
de armonía.
lleno de calma, el círculo azul,
que flotando solitario
en el oscuro con fin se aferra a mi
sediento de paz.
Secreteo a las ramas su verdor
robándole el perfume de flor,
palpitando canticos de amor.
Cabalgo en la dicha viajera,
y las nubes trazan rutas blancas
brindando al tiempo la armonía hecha vino,
y me baño en sus cálidas formas
hasta convertir en plenilunio
la esencia misma de mí alma.
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